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Tipos de mantas térmicas para piscinas y ventajas de instalarlas

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Las mantas térmicas para piscinas son una gran alternativa para mantener la temperatura del agua, pero además cuentan con otras ventajas. A continuación revisamos los diferentes tipos de mantas térmicas para piscinas que podemos encontrar actualmente en el mercado y revisamos también las ventajas de instalarlas, según los expertos.

Mantas térmicas de burbuja única

En primer lugar encontramos las mantas térmicas para piscinas de burbuja única. Son las más tradicionales y cubren la superficie de la piscina de manera eficiente, cumpliendo las funciones básicas de aislante térmico que pueden requerirse en una zona en la que no haga mucho frío ni existan cambios de temperatura muy bruscos. Este tipo de mantas térmicas permiten conservar la temperatura conseguida por el día, y al mismo tiempo evitan que se pierda este calor por la noche. También minimizan en gran medida la evaporación de agua, y sirve para reducir el uso de productos químicos para el mantenimiento de la piscina.

Del mismo modo, se trata de un tipo de cubierta para piscina genérico, que no está pensado exclusivamente para usarse en piscinas, y suele durar unos dos o tres años. Su precio es más económico al del modelo que presentaremos a continuación, pero las prestaciones son algo más bajas y estas mantas suelen durar menos que las de doble burbuja o geobubble.

Este tipo de mantas térmicas son las más recomendables para las primeras experiencias o si estamos buscando una alternativa económica para cubrir una piscina o simplemente vamos a usar la manta térmica en ocasiones muy puntuales.

Mantas térmicas de burbuja doble

Las mantas térmicas de burbuja doble o geobubble, son la mejor alternativa que podemos encontrar actualmente en el mercado en lo que a mantas o cubiertas térmicas para piscina se refiere. Cuentan con diseños, con un tipo de fabricación y con una calidad única, que la convierten en la mejor alternativa a nivel de eficiencia y rentabilidad.

Este tipo de mantas térmicas cubren la piscina y además de mantener la temperatura ganada por el día contribuyen al aumento de la temperatura, consiguiendo que el agua pueda ganar hasta ocho grados. Son por tanto las mejores opciones para las zonas en las que suele hacer bastante frío y se deben valorar alternativas para poder disfrutar de una mejor temperatura en la piscina.

Del mismo modo, tanto a nivel de calidad como de prestaciones, las mantas térmicas de doble burbuja son una mejor alternativa que las de burbuja clásica. Su vida útil es más larga, y además, este tipo de mantas térmicas han sido diseñadas para usarlas en piscinas, con lo que se trata de un producto específico, y además son de fabricación europea.

Entre sus características principales cabe reseñar que son mantas térmicas con un micraje de alta calidad e intensidad. Del mismo modo, son mantas térmicas para piscinas que cuentan con acabados de alta precisión. El grosor general de estas mantas térmicas es hasta un cincuenta por ciento mayor que el de las burbujas clásicas o tradicionales, y tienen también una mayor resistencia a los rayos UV. Además, estas mantas térmicas disponen de una gran huella que permite una mayor expansión del aire en la burbuja.

Mantas térmicas de espuma

Por otro lado, encontramos también las mantas térmicas de espuma, que suelen tener unos acabados de unos 500 gramos por metro cuadrado, y unos cinco milímetros de espesor. Además, son mantas térmicas que cuentan con una gran capacidad aislante, y que están elaboradas con polietileno reticulado de célula cerrada, con lo que son una buena alternativa tanto para calentar como para mantener la temperatura de la piscina por la noche, así como también para conseguir alargar la temporada de baño durante más tiempo cada año.

Ventajas de las mantas térmicas para piscinas

Por otro lado, también nos parece importante reseñar cuáles son las principales ventajas de las mantas térmicas para piscinas. En primer lugar, encontramos que las mantas térmicas para piscinas son la manera más económica que existe para poder calentar o mantener una piscina climatizada, mientras conseguimos reducir también la emisión de los temidos gases de efecto invernadero. Por otro lado, con una manta térmica en la piscina podemos llegar a ahorrar hasta un cincuenta y un setenta por ciento de los costes de climatización.

También es interesante valorar que las mantas térmicas permiten conservar el agua al prevenir la evaporación debido al calor. Además, con una manta térmica también es posible reducir el consumo de químicos y de productos de mantenimiento en la piscina entre un treinta y cinco y un sesenta por ciento. Por otro lado, las mantas térmicas también reducirán en gran medida el tiempo de limpieza de la piscina, previniendo que cualquier tipo de impureza como la tierra o la suciedad pueda llegar a la piscina.

Si te estás preguntando cómo funciona este tipo de manta térmica debes sabe que las piscinas suelen perder energía de diferentes formas, y que las mantas térmicas son una de las mejores opciones para ayudarlas a conservarla. La temperatura de la piscina, la del aire y la humedad del ambiente son condicionantes que pueden aumentar la evaporación.

De esta forma, las mantas térmicas son muy interesantes para minimizar la evaporación en las piscinas, tanto del agua como también de los productos de tratamiento. Además, las mantas térmicas permiten reducir la factura de la calefacción del agua, y en muchos casos son interesantes para subir la temperatura, evitando siempre que la piscina se enfríe si baja la temperatura por la noche. Además, algunas mantas térmicas vienen con una zona en los perimetros elaborada con PVC y pensada para reforzarlas y aportarles consistencia.

De esta manera es posible conseguir que funcionen de manera más eficiente, aunque también podemos encontrar otro tipo de mantas térmicas adaptadas a otras formas de piscinas (como por ejemplo, si encontramos una piscina con escaleras o algún tipo de instalación especial a la que se deba amoldar la cubierta). Del mismo modo, también es interesante contar con un enrollador telescópico si vamos a estar poniendo y quitando la manta térmica todos los días, así como con fundas de protección para poder almacenar la cubierta durante los meses en que no vayamos a utilizarla, de forma totalmente segura.

Finalmente, los expertos reseñan que si dejamos una manta térmica de cualquier tipo durante todo el invierno sobre la piscina, lo más normal será que debido a las heladas se deteriore o incluso llegue a romperse, y que tengamos que cambiarla. Puedes saltar este punto si vives en una zona con inviernos muy cálidos en los que no llega a helar, pero para el resto de usuarios será fundamental tenerlo en cuenta si queremos conservar la manta térmica al mejor nivel durante varios años.

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