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La fragilidad del rayo, el trazo del trueno. Exposición ACAV Año Internacional de la Luz.

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  La fragilidad del rayo, el trazo del trueno

 por

     Guillermo Balbona

 

Luz a lo lejos.

Infinita nostalgia

de no sé qué.

                                                                       José Corredor-Matheos

Captura

 

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La regularidad, el orden y la perfección destruyen el arte. La irregularidad es la base de todo arte.

Lo único que exijo de un modelo es que su piel no rechace la luz.

                                                                       Renoir

Hay un nomadismo que alumbra inquietudes. Hay búsquedas entre claroscuros para discernir espacios y dejar asomar hallazgos. Ese territorio, muchas veces inasible, requiere sortear el deslumbramiento, hurgar en las huellas, no dejarse cegar. El arte  es casi siempre revelación, una sutil transparencia que rasga, enciende, señala y muestra la profundidad del fulgor o la dimensión de la oscuridad. La puerta entreabierta, el reflejo, la lucidez, el resquicio, la mirada se funden en un microcosmos plural, de voces de luz, de técnicas y de lenguajes que practican una inmersión en la materia prima, en los sueños y en las costuras de la vigilia. En ese no lugar, casi siempre esperante, el artista, estos seis artistas, persiguen un reflexivo punto de fuga, un caudal de perspectivas, ese haz que se deshace entre el polvo, entre millones de partículas que se antojan nuevos mundos.

   Lo admirable no es encontrarse una obra total ni una creación que llega como una ilustración definitiva del mundo, lo asombroso es esa ansiedad fiel de comunicación, en busca de un séptimo sentido en el que cabe la esencia, la identidad y el tacto del arte. En estos ecosistemas iluminados caben muchos relatos que sirven para contar y contarnos, lo que resta del mundo, lo que una vez sucedió y volverá a repetirse. Tras estas dieciocho obras, presididas por un mosaico que aúna las singularidades o que individualiza la pluralidad de colores y formas, la sutileza de formatos, la libertad como material primero, primario y fundacional, existe el bucle, se revela la oquedad antes del fin, se agita la memoria que nos hace humanos, demasiados humanos. Por eso el arte, el artista, es necesario. Lo demás es mercado.

       De la convulsión del hecho creativo surge el relámpago celeste con el que estos creadores exhiben una pequeña pero lúcida colección de cartografías, navegaciones, tránsitos de luz y arte reunidos en un gabinete de espacios acotados, surgidos y aflorados de la conjugación plástica del paisaje indómito y del lugar de arte apasionado. Mundos entrecruzados, papeles, dibujos, retazos de memoria, signos gráficos, instalaciones sin más fecha de caducidad que la de la incesante búsqueda que implica mirar, detenerse ante esa boca de luz abierta hasta la orilla que propone cada creación.

  La Asociación Cántabra de Artes Visuales se suma con este retablo colectivo a la celebración en 2015 del Año Internacional de la Luz y las Tecnologías basadas en ella. En realidad, una comunión entre lenguajes que se enredan en una misma estancia: la del soplo de enigmas, de resistencia y transparencia. La construcción de una arquitectura, de una residencia, de un lugar en el mundo que sea piel, entraña o simple ventana desde la que contemplar nuestra condición. María Centeno, José Luis Ochoa, Marga G. Polanco, Tomás Hoya, Sandra Suárez y Emeric Minaya apuestan por ese lenguaje desnudo e inquietante, esa poética de la luz atrapada o interrogada. En sus geografías hay manchas y desorden, búsqueda y materiales, extrañamiento y estética, experimentación y pensamiento, materia y sensación. Pero siempre  se cerca un territorio entre la devoción y la inspiración, para traducir a tiempo el entorno, para viajar, exento del ruido cotidiano, dispuesto a escuchar las sombras y a descifrar ese sonido que fluye, invisible en su apariencia, siempre extranjero. Luz de gas.

  Y también está la fragilidad. Ese extrañamiento que nos deja en la periferia, huérfanos de vocabulario, indefensos, incapaces de nombrarnos. La búsqueda en el dominio de las técnicas empleadas, recurriendo a la diversidad, entre la reflexión y lo minucioso, entre soportes y metáforas. La luz expone los frutos de un territorio, aislado o en series, donde asoman círculos, elementos constructivos, tramas y tensiones. En ocasiones estos artistas entran en el interior de todo para salir de nuevo y expandirse sin límite. Otras veces denotan su querencia por la profundidad y esa energía interior cosmológica que te absorbe, en busca del interrogante que solo espera. Miradas reflexivas, plasmadas en una exposición donde mostrar puede ser enseñar, donde la investigación sobre los límites de la percepción muta en sensaciones. A veces la luz solo indica el camino. Otra es ella misma la referencia, el punto de partida y la meta.

    José Luis Ochoa juega con la presencia de la ausencia, con la fugacidad, con la atemporalidad de tiempos y tempos cruzados. Lo suyo es un fundido en negro, el de la bombilla y el del óleo, el del color y el de la luz, pero es también un ejercicio que apela a la memoria, a la restitución, a la oquedad recobrada. Lo suyo es un juego de pintura y no pintura, al cabo lo mismo, que hace visible la transformación y traza una práctica narrativa donde solo existe el blanco y negro del pasado que ya es futuro, y viceversa.

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Abwesenheit (detalle) 2015/ Técnica mixta

 

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JOSE LUIS OCHOA

 

  En Marga G. Polanco hay una cartografía femenina en blanco, un mundo que se apaga y se enciende con el interruptor de la sensibilidad y el simbolismo de las cosas y las criaturas quebradas, delicadas, sensibles, frágiles. Con mano de obra y obra a mano, con artesanía, tradición y vanguardia, con una visión que supera y transforma el campo de lo cotidiano para conformar un campo minado de lo pequeño pero inmenso, de lo sencillo aunque complejo. Un mapa de la naturaleza orgánica, y su revés, plástico e interminable en las formas que remueve el presente. Oruga y crisálida.

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MARGA G. POLANCO

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Crecimiento a través de cuatro ramos 2015. Instalación

 

   Sandra Suárez dibuja un mapa propio sobre todas las geografías posibles. El cielo como la superficie y la tierra como una constelación. Viaja de lo cotidiano a lo celeste. Lo suyo es interestelar pero también telúrico. Funde objeto y textura, virtualidad y paisaje matérico para crear su propia cosmogonía. Su cielo sobre el arte es un plano de búsqueda y de hallazgo, una visión y fusión de paisajes que parte de un dispositivo pequeño para alcanzar y reconciliarse con lo universal. Una odisea que une internet e Itaca en un lienzo de tiempos.

 

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SANDRA SUAREZ

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Géminis 2015. Técnica mixta (acrílico y cosido)

 

¿Estamos fosilizados? ¿Padecemos ombliguismo hormonal y hemos perdidos la capacidad de nombrar? Emeric Minaya nos obliga a mirarnos en el espejo. Del óleo a la escayola, del lienzo alimentado a la instalación, el artista se retuerce en la imagen, deconstruye y deforma el retrato, confiesa su temor por la pérdida que conlleva el tiempo y apela la arqueología cotidiana, la del gesto o al del fragmento para conjugar en arte plural todos los pronombres, todas las dimensiones, todas las voces.

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EMERIC MINAYA

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1976 (detalle) 2015. Escayola

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1974, 2015 Oleo sobre lienzo

  Entre delgadas líneas de transparencia y opacidad María Centeno logra filtrar la luz. El suyo es un reverso lúdico y lúcido, una serie seriada de fototécnicas que dialogan entre la imagen y su negativo. No hay color porque su ausencia sirve de pensamiento y de profundidad. El blanco y negro potencia el material fotosensible de su búsqueda. Un juego de tonos que graba la realidad y su ausencia. Nos obliga a parpadear y a seguir la pista de un rastro difuso, el de la propia vida impresa en la arqueología de la persona.

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MARIA CENTENO

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Sin título 2015/ Electrografía intervenida sobre papel vegetal

 

 


Mitología y simbolismo, fisicidad y alumbramiento. Tomás Hoya busca el epicentro. Y para ello nada mejor que la luz. Hay pintura y ornamento. Reflexión e investigación. Origen y expansión. Su pintura, lo matérico, el pigmento y la proyección. Deshacer la luz y encender lo humano en el corazón de la naturaleza. Hay tecnología y esencia, herramientas y concepto. El hijo pródigo se reconoce y se ciega en la luz primera de las cosas. El artista persigue la identidad de los matices y ese eco y reverberación fundacional de las cosas. Y luego ese instante transformado en un tiempo nuevo.

 

 

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Alumbramiento 2015. Técnica mixta 100×100

 

 

   Este colectivo de artistas perfila desde lenguajes diferenciados, complicidades, afinidades electivas y selectivas y, en ocasiones, universos opuestos, un territorio de arte fragmentario, como lo es la vida, dispuestos a alumbrar un horizonte en el que confrontar las distancias. El arte como un espacio emocional, escéptico, pleno de preguntas, en constante vibración.

 

 

Guillermo Balbona: Bilbao (1962).

Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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Participa como ARTISTA INVITADO 

LAURENT BRUNEL con su obra MONA LISA .

EXPOSICIÓN COLECTIVA ACAV 

DEL 15 de ABRIL al 10  DE MAYO

PARLAMENTO REGIONAL DE CANTABRIA

 

 

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